Los alumnos de un exclusivo colegio privado de Inglaterra nunca habían prestado tanto interés a su maestra como al descubrir que era la protagonista de un anuncio publicitario de porno blando en el que simula hacer el amor con un trabajador de la construcción para promocionar una marca de prendas de vestir especialmente resistentes.
La veinteañera Sarah Green rodó el anuncio – que ha ganado premios en importantes certámenes internacionales, incluido Cannes- hace dos años, cuando todavía no trabajaba en la educación y coqueteaba con una carrera como actriz o modelo. Una agencia publicitaria con sede en Manchester le consiguió el trabajo, que no desembocó en el estrellato y que la profesora consideraba parte del pasado.
Pero los estudiantes adolescentes de la Stockport Grammar School han resultado mucho más aplicados en la exploración de vídeos eróticos en YouTube que en la gramática inglesa que la señorita Green les enseñaba, y el descubrimiento de su maestra seduciendo a un albañil en las oficinas de una obra corrió como un reguero de pólvora, no tardando en llegar a conocimiento de los padres de los alumnos -algunos de los cuales han puesto el grito en el cielo- y de la directora de la institución.
Green, por mucho que el anuncio fuera viejo, ha sido suspendida de su puesto -con un sueldo de 12.000 euros al año- hasta que concluya la investigación. “Es moralmente repugnante -dice una madre-, sobre todo tratándose de un colegio exclusivo al que pagamos un pastón para que eduquen a nuestros hijos, y no precisamente en el sexo”; “la maestra -dice otra- ha robado la ingenuidad a nuestros hijos y los ha catapultado antes de tiempo a la pubertad”; “da la impresión de que no se trata de la persona con el carácter más adecuado para dar clases a niños”, dice una tercera.
El vídeo dura tan sólo un par de minutos y tiene por objeto promocionar una gama de prendas de la marca Scruff dirigidas a trabajadores de la construcción. Uno de ellos entra en la oficina donde Sarah Greene hace de secretaria, y es seducido por la rubia sexy para hacer el amor encima de un escritorio, mientras la cámara saca primeros planos de los bolsillos, cremalleras y forros de la chaqueta que lleva el obrera para destacar su comodidad y resistencia.
“Es ridículo todo el escándalo que se ha organizado -opina David Bell, director de la agencia publicitaria que ofreció el trabajo a Sarah-. Para empezar se trata de un vídeo insinuante pero no explícito, que ni siquiera se puede considerar porno, hay muchas películas de Hollywood con escenas más fuertes. Y además la señorita Green lo rodó cuando ni siquiera trabajaba en la escuela”. El director del colegio alega que la suspensión no implica ni culpabilidad ni inocencia, aunque la maestra podría estar en apuros por no haber informado a las autoridades académicas de su breve carrera de actriz erótica, factor que habría sido tenido en cuenta a la hora de determinar si era la persona adecuada para enseñar a niños adolescentes.
Fuente: La Vanguardia
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